Comida y hospitalidad en Hungría van de la mano. El pueblo húngaro es apresuradamente hospitalario, entre otras cosas, porque le gusta la buena mesa y sentar amigos alrededor de los manteles. Y en cuanto a su cocina es incitante, apetitosa, dueña de sabores capitosos únicos… (Comiendo en Hungría, de Pablo Neruda y Miguel Angel Asturias)
Viajar a Hungría y no probar el Gulash (en hungaro Gulyás) sería realmente una lástima. El Gulash es el plato de la gastronomía húngara de más renombre en el mundo y no es de extrañar el porqué. Es una sopa muy rica, de carne solitamente de res, cebolla, ajo, paprika, tomate y patatas. Una sopa caliente ¡de sabor intenso y color rojo vivo! Es ideal especialmente en los meses invernales y es el representante por antonomasia del carácter nacional húngaro.
El gulash puede diferenciase según la región de Hungría o el gusto proprio del chef. Pero su versión mas tradicional es la de una sopa cocinada en un caldero, típico e indispensable utensilio de los pastores de la llanura húngara que inventaron esta sopa: en húngaro la palabra gulyás significa “vaquero”.

El gulash
Junto con el gulash hay otro plato húngaro típico, este meno conocido en el extranjero, que hay que probar durante su estancia en Budapest. ¡Es el pörkölt! Es un estofado, no una sopa, de carne (pollo, res o cerdo) mucho más denso que el goulash, sin patatas y con una salsa muy rica. Como guarnición hay que acompañarlo con galuska un tipo de pequeña pasta húngara hecha de agua y harina.
Finalmente, para acompañar estos platos de carne tan sabrosos hay que elegir un buen vino tinto húngaro, quizás un bikavér, literalmente “sangre de toro”.

El pörkölt
